Un fin de semana para compartir, aprender y emocionarse: así se vivió el Encuentro Nacional de Jóvenes de Down España celebrado en Castellón

Así vivieron el encuentro familiares de personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales el Encuentro celebrado en Castellón

Risas, talleres, bailes, aprendizajes y muchas emociones. Así recuerdan los participantes el Encuentro Nacional de Jóvenes de Down España, celebrado el pasado fin de semana en Castellón y organizado por Down España junto a Síndrome de Down Castellón con la colaboración del Ayuntamiento de Castellón, Grupo Gimeno y UBE.

Un espacio pensado para crear lazos, compartir vivencias y fortalecer la comunidad que rodea a las personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales desde la perspectiva de sus hermanos, hermanas, cuñados, cuñadas y otros familiares.

Durante tres días, el evento acogió a decenas de jóvenes procedentes de diferentes puntos de España. A través de talleres participativos, charlas, actividades lúdicas, excursiones y momentos de convivencia, se generó un ambiente de confianza y apoyo mutuo que ha dejado huella en los asistentes.

 

“Era la primera vez que, como hermana, asistía a un evento como este y me pareció tan necesario que ya estoy deseando que se haga el siguiente”, compartía una participante del Grupo ESPAES de Síndrome de Down de Castellón. “Ver cómo mi pareja también disfrutaba y conocíamos personas súper interesantes fue muy especial. Compartir sesiones con otros hermanos y hermanas y escuchar lo que mi hermano tal vez querría expresar me pareció muy enriquecedor”.

Uno de los aspectos más valorados fue precisamente la posibilidad de dar voz a los hermanos y hermanas de personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales, un colectivo cuya experiencia y mirada muchas veces queda en segundo plano.

“Este fin de semana tuve el privilegio de participar en el Encuentro de Jóvenes de Down España, y ha sido una gran experiencia. He tenido la oportunidad de reencontrarme con viejas amistades y conocer a nuevas personas que comparten la misma situación que yo, lo que ha sido muy enriquecedor y reconfortante”, relató una de las participantes. “Es muy importante tener espacios como este, donde podemos conectar, aprender unos de otros, sentirnos acompañados y que nuestra perspectiva también sea escuchada. Me voy con el corazón lleno de gratitud y deseando que alguien nos recoja el testigo el próximo año”.

La organización del evento fue otro de los puntos más destacados por los asistentes, que agradecieron el cuidado en los detalles y el ambiente acogedor. Desde el equipo técnico hasta el personal voluntario, pasando por cada uno de los participantes, el esfuerzo colectivo se notó en cada dinámica, comida, baile y conversación compartida.

“Fui como cuñado acompañando a mi pareja, y la verdad… ¡me encantó! Hubo talleres, comidas, bailes y muy buena vibra en todo momento. Me lo pasé genial y conocimos gente maravillosa”, expresaba otro de los asistentes.

Más allá del disfrute, el encuentro fue también un espacio de crecimiento personal y colectivo, donde el sentimiento compartido de pertenencia generó una atmósfera cálida, diversa y profundamente humana.

“Durante estos días compartimos vivencias, charlas, talleres y muchas risas con personas que atraviesan realidades similares a la nuestra. Ha sido una experiencia enriquecedora y muy positiva para todos”, contaban unas hermanas asistentes al evento.

El Encuentro Nacional ha sido, en palabras de sus protagonistas, una experiencia transformadora que deja huella. Un evento que, desde el corazón, pone en valor la importancia de escucharse, acompañarse y seguir construyendo juntos una sociedad más inclusiva.

Como dijo una de las hermanas participantes:

“Somos muchos, y juntos, somos más fuertes”.