20/08/26 25 años construyendo proyectos de vida: un cuarto de siglo de inclusión en el Centro Ocupacional de Síndrome de Down Castellón
Más de dos décadas acompañando a personas con discapacidad intelectual para que desarrollen sus capacidades, participen plenamente en la sociedad y construyan un futuro con más oportunidades.
Cada mañana, las puertas del Centro Ocupacional de Síndrome de Down Castellón se abren para recibir a cuarenta personas que llegan con un objetivo común: seguir aprendiendo, creciendo y participando activamente en la sociedad. Lo hacen desde hace 25 años.
Lo que comenzó el 4 de abril de 2001 como un pequeño recurso con 20 plazas es hoy un centro consolidado que atiende a 40 personas con discapacidad intelectual en edad laboral. Un servicio concertado, integrado en el Sistema Público Valenciano de Servicios Sociales y financiado por la Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia, que se ha convertido en un referente provincial por su modelo de atención centrada en la persona.
Pero este aniversario no se explica únicamente con fechas o cifras. Se entiende a través de las personas que han hecho del centro un lugar donde sentirse útiles, acompañadas y capaces de construir su propio proyecto de vida.
Un recurso que nació para cubrir un vacío
Cuando el Centro Ocupacional abrió sus puertas, muchas personas con síndrome de Down finalizaban su etapa educativa sin encontrar una alternativa que les permitiera continuar desarrollándose.
“Había personas que terminaban su formación y no podían acceder a un empleo ordinario ni seguir aprendiendo. Era necesario crear un recurso que les permitiera continuar desarrollando sus capacidades y participar activamente en la sociedad”, recuerda Eva Miravet, directora del centro desde su creación.
Aquella necesidad dio origen a un proyecto que ha evolucionado profundamente durante estos 25 años. En 2003 el centro duplicó su capacidad, pasando de 20 a 40 plazas; en 2005 comenzó a participar en competiciones de Special Olympics; y en 2016 incorporó el servicio de fisioterapia, reforzando los apoyos relacionados con la salud y el bienestar físico.
“Hoy ponemos mucho más el foco en cada persona, en sus intereses, sus preferencias y su proyecto de vida. Nuestro objetivo es ofrecer los apoyos que necesita cada una para desarrollar al máximo su potencial”, explica Miravet.
Mucho más que un centro ocupacional
Lejos de ser únicamente un espacio de actividad ocupacional, el centro acompaña a cada persona desde una visión global.
Cada usuario dispone de un Plan Individualizado de Atención, a partir del cual se diseñan los apoyos necesarios para favorecer su autonomía, su bienestar emocional, su participación en la comunidad y, cuando es posible, su inclusión laboral.
Actualmente el servicio ofrece:
- Planes Individualizados de Atención y necesidades de apoyo.
- Terapia Ocupacional y Orientación Laboral.
- Programas de ajuste personal, autodeterminación y hábitos de autonomía.
- Programas de habilidades de comunicación interpersonal y participación en la comunidad.
- Actividades de socialización, ocio y tiempo libre.
- Fisioterapia y rehabilitación física mediante actividades deportivas.
- Apoyo psicológico y Orientación Familiar.
- Servicio de comedor.
Todo ello bajo un modelo que entiende que cada persona tiene objetivos, intereses, metas y sueños diferentes.
“Aquí somos una familia”
Si Eva Miravet pone voz a la historia del centro, Diana, Fernando y José explican mejor que nadie lo que realmente significa formar parte de él.
Diana lleva 23 años acudiendo al Centro Ocupacional. Prácticamente ha crecido entre estas paredes.
“Lo que más me gusta es que aquí hacemos muchísimas actividades, tanto dentro como fuera del centro. Somos como una familia porque llevamos muchos años juntos”.
En el taller de creatividad confecciona bolsos, flores de papel, imanes y otros productos artesanales, aunque también desempeña tareas de portería, atendiendo llamadas y recibiendo visitas.
Para ella, el mayor aprendizaje ha sido personal: “He aprendido a disfrutar de mis compañeros, a pasármelo bien, a saber perdonar y a reconocer cuándo hago las cosas bien y cuándo puedo mejorar”.
Fernando también resume su experiencia desde la emoción más sencilla y más profunda. Cuando se le pregunta qué significa venir al centro cada día, responde: “Significa estar bien, estar feliz. Soy parte de la familia”.
Una frase breve que condensa el sentimiento de pertenencia que aparece una y otra vez en las conversaciones con las personas usuarias.
José coincide en esa misma idea de comunidad y apoyo mutuo: “Lo que más me gusta es que podemos hacer muchas actividades y que somos como una familia, porque llevamos muchos años juntos”.
Además, destaca algo que para él tiene un gran valor: poder ayudar a otras personas. “Si puedo ayudar, me gusta hacerlo”.
La autonomía se construye poco a poco
Uno de los grandes objetivos del Centro Ocupacional es favorecer la independencia en la vida diaria. Y los cambios se perciben en acciones cotidianas que, para muchas personas, suponen un enorme paso adelante.
Diana lo explica con un ejemplo muy concreto:
“Ahora voy sola dos días a la semana en el TRAM desde Castellón hasta mi casa. También preparo mi bolsa de deporte, me organizo y he aprendido cosas de cocina. Poco a poco he aprendido a ser más autónoma”.
José lo resume de forma directa: “El centro me ha ayudado a ser más independiente”.
Ese progreso no surge de un día para otro. Se trabaja a través de rutinas, responsabilidades, toma de decisiones y experiencias reales en la comunidad.
“Las personas van ganando seguridad en sí mismas y confianza porque ven que son capaces de hacer cosas por sí solas”, explica Eva Miravet. “Eso tiene un impacto muy positivo en su autoestima y en su calidad de vida”.
Recuerdos que permanecen
En 25 años han sucedido miles de historias, pero algunas permanecen especialmente vivas en la memoria de quienes las vivieron.
Para Diana, uno de los momentos más especiales fue la representación de Romeo y Julieta, una obra inclusiva en la que compartieron escenario personas con y sin discapacidad. “Fue muy divertido y muy bonito hacer teatro juntos”.
Ese recuerdo resume perfectamente la filosofía del centro: crear espacios donde todas las personas participen en igualdad de condiciones.
Cuando se le pregunta qué le diría a alguien que no conoce el Centro Ocupacional, responde sin dudar: “Aquí es donde mejor va a estar. Hay deporte, piscina, radio, teatro… puedes hacer muchísimas cosas y aprender mucho”.
Un recurso imprescindible para la inclusión
Durante estos 25 años el Centro Ocupacional ha acompañado a personas con perfiles muy diversos. Para algunas ha sido una etapa previa a su incorporación al empleo; para otras continúa siendo el recurso que les permite seguir desarrollando sus capacidades y mantener una vida activa y participativa.
Eva Miravet tiene claro cuál ha sido el verdadero éxito del proyecto: “Hemos visto cómo las personas ganaban autonomía, autoestima, relaciones sociales y calidad de vida. Cuando cuentan con los apoyos adecuados, desarrollan capacidades que muchas veces la sociedad desconoce”.
Ese es precisamente el mensaje que quiere lanzar en este aniversario: “Las personas con discapacidad intelectual tienen mucho que aportar. Necesitamos seguir construyendo una sociedad donde se reconozcan sus capacidades y existan oportunidades reales para participar en igualdad”.
Un aniversario protagonizado por las personas
El 25 aniversario no quiere mirar únicamente al pasado. Quiere celebrar el presente y seguir construyendo futuro.
Por eso, a lo largo de este año se han organizado distintas iniciativas que tienen como protagonistas a las propias personas usuarias. Entre ellas destaca la publicación del cuento “El árbol de nuestra historia”, una obra que recoge la evolución del centro desde la mirada de quienes lo han vivido; la grabación de un podcast conmemorativo; y una exposición fotográfica prevista para el próximo mes de septiembre, que permitirá recorrer visualmente estos 25 años de historia.
La programación culminará el 22 de diciembre, con una representación teatral muy especial. Sobre el escenario volverán a encontrarse personas que actualmente forman parte del Centro Ocupacional junto a otras que hoy son usuarias del Centro de Día, pero que durante años también escribieron parte de esta historia.
Será el mejor símbolo de lo que ha significado este proyecto durante un cuarto de siglo.
Porque, más allá de los programas, los servicios o las actividades, el Centro Ocupacional de Síndrome de Down Castellón ha demostrado durante estos 25 años que la inclusión no consiste solo en abrir una puerta, sino en acompañar a cada persona para que pueda cruzarla con los apoyos que necesita, desarrollar su proyecto de vida y ocupar el lugar que le corresponde en la sociedad.
Y quizá la mejor definición de todo lo conseguido la ofrecen, sin saberlo, sus propios protagonistas: un lugar donde se aprende, se crece y, sobre todo, donde muchas personas han encontrado una segunda familia.
A lo largo de este aniversario se ha contado con la colaboración de la Diputación de Castellón y la participación de la Fundación Dávalos Fletcher, UBE, Huthamaki, Colorobbia y RH Hoteles.
