Desde Síndrome de Down Castellón hemos desarrollado tres sesiones de la actividad «Mi espacio, mi voz», dirigidas a hermanos y hermanas de entre 7 y 15 años de personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales, con la colaboración de MinD Psicología y Bienestar.
La iniciativa forma parte del proyecto «Apoyo Integral y Espacios Compartidos para personas con síndrome de Down y/o discapacidad intelectual», cofinanciado por la Conselleria de Sanidad.
A través de dinámicas lúdicas, participativas y creativas, las sesiones han ofrecido a los chicos y chicas un espacio de confianza en el que expresarse libremente, compartir experiencias, reconocer sus emociones y aprender herramientas para gestionarlas.
En el día a día, las familias dedican buena parte de su tiempo y energía a acompañar las necesidades de sus hijos e hijas con discapacidad. En este contexto, es importante prestar atención también a las vivencias de sus hermanos y hermanas, reconocer sus emociones y ofrecerles oportunidades para expresar aquello que sienten, les preocupa o les genera dudas.
Porque los hermanos y hermanas también necesitan sentirse escuchados, comprendidos y protagonistas de su propia historia.
«Mi espacio, mi voz» nace precisamente con ese propósito: ofrecerles un lugar propio en el que puedan hablar con libertad, compartir sus experiencias con otros chicos y chicas que viven situaciones similares y descubrir que no están solos. Un entorno seguro, sin juicios, donde sus sentimientos y opiniones tienen valor.
Con esta actividad buscamos favorecer el bienestar emocional de los hermanos y hermanas, fortalecer su autoestima, fomentar su autonomía y proporcionarles recursos que les ayuden a identificar y gestionar sus emociones.
Dedicar tiempo a escucharles y acompañarles es también una forma de cuidar a toda la familia. Sus necesidades, inquietudes y experiencias merecen atención, igual que las de cualquier otro miembro de su entorno familiar.
Desde Síndrome de Down Castellón seguimos trabajando para ofrecer una atención integral a las personas con síndrome de Down y/o discapacidad intelectual y a sus familias, impulsando espacios de apoyo que tengan en cuenta las necesidades de todas las personas que las forman.
Porque, como nos recuerda esta iniciativa, cada hermano y cada hermana tiene una voz que merece ser escuchada y un espacio propio en el que sentirse importante.